Nada más salir del pueblo, al inicio del camino, esta es la vista que se nos ofrece. En esta ocasión nubes que evolucionan hacia tormenta.
A la Cruz se asciende por un sendero que sale de la parte más alta del pueblo. Antes de llegar al cementerio y antes de sobrepasar las últimas casas. Casi justo donde acaba el pavimento empieza el camino.
La Cruz era el lugar desde el cual se bendecían los campos, con la intención de rogar a Dios que la cosecha fuera abundante.
De frente a la Cruz nos queda el espacio entre Cercona y Peña del Buitre
La subida no es muy intensa ni muy larga. El camino se hace entre aliagas o aulagas, que siembran de flores amarillas el camino en primavera, espliegos, encinas y enebros.
A nuestra derecha dejaremos un derruido colmenar u horno de abejas.
El ascenso nos lleva hacia el Monte de Languilla, pero no lo culmina. Cuando llegamos a la parte más alta del camino, entonces podemos girar a la derecha.
Allí tenemos la Cruz. El pueblo nos queda abajo, también a la derecha. Pero avancemos una vez aquí. Hasta que casi nos quede enfrente la Peña del Buitre.
Será el momento de llegar al mirador de la Cruz. Falta una valla para apoyarse o un banco para sentarse.
Desde aquí contemplamos la carretera que va hacia Valdanzo y la vega de la Mostaza, si miramos hacia la derecha.
La vista de Valdanzuelo cuando desde la Cruz, volvemos la vista atrás.
Enfrente de nosotros se despliega el Recuenco, vemos cómo llega el agua del Ojo y los nuevos manantiales que aportan su agua al cauce.
Cuando las lluvias son abundantes y hacen brotar las fuentes, todas estas tierras revientan de agua y se encharcan. Venir entonces aquí arriba ofrece un gran espectáculo.
Tampoco será difícil contemplar corzos pastando por este valle, que continúa hacia la Tejera y el Ojo y termina subiendo al llano. En definitiva, un ascenso breve y poco costoso, nos permite disfrutar de una vista elevada del valle donde se asienta el pueblo, hacia Valdanzo y del que discurre hacia el Ojo y sube hasta el Páramo.
Una vista del mirador de la Cruz desde el camino de la Quintanilla. No parece mucha altura pero es la suficiente para disfrutar de grandes vistas.
Nosotros nos hemos desviado del camino para llegar a la Cruz y asomarnos al Mirador. Pero si seguimos el sendero, nos adentramos en el valle o barranco del Ojo hasta que el camino baja ya cerca del manantial. Ya desde el camino en el lecho del valle, encontramos La Tejera, la Costanilla, y la subida al llano con caminos que nos llevan al barranco de Peña Rodada, el de la Camella y la subida hacia el llano que, si cruzamos, nos asomamos a Maderuelo, Languilla o Ayllón según la dirección que tomemos, todos en Segovia.
Nos salimos del camino para subir al Monte de Languilla, 1038 metros de altura. Ello nos permite contemplar en el centro y en primer término, el saliente blanco del Mirador de la Cruz.
Al fondo y arriba a la derecha, el llano que nos lleva hasta la punta de Carramolinos.
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