Escuernacabras

Mirador

El culmen de los miradores. Valdanzo a la vista. 

Desde Carramolinos seguimos caminando por la ladera del monte. La curva hacia la derecha nos acerca visualmente al barranco de Valdelmierla. Si continuamos giramos hacia nuestra izquierda hasta llegar a la punta de Escuernacabras

Aquí casi parecemos volar. Estamos a una altura en la que se nos permite ver kilómetros a la redonda desde una posición privilegiada.

Si hemos subido por el camino de Solana Abajo, llegar hasta aquí supone un recorrido de unos tres kilómetros y medio.  Podéis ver el camino en la imagen de abajo.

 

 

Desde Valdanzuelo salimos en dirección a Cenegro, para a la izquierda girar 180 grados mientras subimos al monte. La línea nos muestra el recorrido siguiendo la ladera del monte.

Tenemos donde elegir. Merece la pena estar aquí un rato. Las vistas son tan buenas como las de cualquier otro de los miradores que hemos ido recorriendo, pero aquí tenemos la ventaja de poder asomarnos a nuestra derecha. Caminando un poco nos asomamos a la parte de atrás del llano.

Contemplamos el mencionando barranco de Valdelamierla y el camino que lo cruza. pero vemos también el barranco que supone la ruta sobre tierra que es el Camino del Cid que se dirige a Miño de San Esteban. Buena parte de su recorrido va en paralelo a la carretera asfaltada que sale desde Valdanzo, pero por un barranco posterior. Ambos caminos se unen a unos dos kilómetros de Miño para entrar en esta población.

Cabe decir, que ambas opciones suponen una opción maravillosa para recorrer con bicicleta de montaña. No hay grandes subidas si volvemos por el mismo camino a Valdanzuelo.

 

En Escuercabras mirando hacia la derecha, contemplando los valles que se encaminan hacia Miño de San Esteban. Abajo a la derecha el camino de Valdelamierla que sube hasta la Cercona pero por la cara contraria a Valdanzuelo. El camino que usa la maquinaria agrícola.

Llegar a Escuernacabras es como el punto culminante de toda esta ruta. Aún podríamos continuar e ir más allá. Desde aquí no tenemos ya difícil acceso al camino de Valdelamierla por el que podríamos volver hacia atrás, subiendo hasta la Cercona si queremos variar algo la ruta de vuelta.

¿Y qué más?

"¿Te parece poco?" Cabría decir. La verdad es que es difícil añadir algo más. Es un paseo llevadero, disfrutando del aire, de los buitres que, a buen seguro, nos sobrevolarán, de unas vistas infinitas acompañadas del olor del espliego y el tomillo que removemos con nuestros pies a medida que avanzamos. 

Solo cabe añadir que sería ideal que hubiera un sendero como tal, paralelo al borde del monte y que permitiera el trajín de estos pagos con bicicleta de montaña. Que se pudiera ascender desde Valdanzuelo con dicho artilugio y enlazar arriba con del barranco de Valdelamierla.

Escuernabras y su saliente a la derecha. Visto desde Carramolinos. En esta foto podemos apreciar con claridad la silueta de las sierras lejanas. La Yecla, Urbión, Sierra Cebollera... Son las que quedan cerca de aquí de izquierda a derecha.

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